1. espíritus y laboratorios
Desde hace unos años el alcohol me cae malísimo. Tanto, que lo pienso mucho antes de tomarme un trago. No creo que haya alcanzado a ser alcohólica, me gusta demasiado darme cuenta de las cosas, observar. Pero creo sí abusé de mi hígado.

En cambio nunca me han interesado las drogas (viviendo en Colombia me dá la sensación de que soy como un hijo de proxeneta al que no le interesa el sexo). Vanidosamente, me gusta creer que mi mente no necesita ayuda para elevarse. Pero sí me gusta mucho el efecto del alcohol en mis armaduras morales, la manera como se aflojan los apretados tejidos de la timidez y la educación, y las ideas brotan generosas.

Es como si las drogas ayudaran a ir hacia adentro y el alcohol a salirse de uno mismo.

2. sangre roja y hormonas
Soy enamoradiza y mi tipo favorito es el platónico. Se me ha roto el corazón mil veces y mil veces se ha recuperado. Amar profundamente por cortos períodos es ser caprichosa?

Cuando uno tiene sexo, quiere mucho. Y cuando no tiene, se olvida. Las mujeres de mi edad van por los bares con faldas desesperadamente cortas y un letrero enorme en la frente que reza: Cualquiera me sirve. Y cualquiera obtienen. Pero lo que quieren es casarse, en el fondo. Yo ya estuve casada. No gracias. Pero un enamoramiento no estaría mal.

3. bits y letras
Internet es un vicio que no alcanza a ser físico, si descontamos los pies fríos y los nudos en la espalda, o las erecciones de los señores mirando porno, y por su carácter virtual, parece más inofensivo que los otros vicios que he mencionado.

No dijo Buñuel en sus brillantes memorias que las manías ayudan a vivir?
No dice Bryce Echenique que el exceso de salud es perjudicial para el alcohol?

Crear, hacer cosas, es lo único que se acerca al sosiego que ofrecen los vicios. Pero cuando no tengo ganas de hacer nada...

es esta pantalla digna ya de elevarse a la categoría de vicio?