¡No puedo creer que mi computador recuerde la contraseña de este blog! dos años después tengo un nuevo despecho, que en realidad es uno sólo, siempre ha sido el mismo. La verborragia no aparece por acá, ni en ningún otro lado. Se me van las palabras en el trabajo.
La semana pasada me encontré con el niño-hombre, cada vez menos niño, y no sólo no me saluda, sino que me mira con odio. ¡pobrecito! debe ser horrible no poder superar una ruptura. Qué digo "debe", ¡ES! como si yo no supiera! Releyendo mis historias pasadas, parece como si nada hubiera cambiado. Sigo sola, y el único hombre que me ha gustado de verdad al punto de aterrorizarme, amablemente terminó nuestra relación romántica porque no le funcionaba (la laboral la quiere continuar, y ese es un tema difícil que no entraré a describir por ahora).
Pero entonces los cambios se ven por otro lado. A estas alturas, he decidido quererme. Es una tarea difícil, pero con la ayuda de la meditación y una dieta para recuperar la salud de mi hígado, las cosas empiezan a verse mejor. Y yo también. No es que me viera mal antes. Simplemente no me veía. Las chicas inseguras no se ven. Qué cosa tan difícil eso de la autoestima.

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